Siempre he creido en el papel de la consultoría en la mejora de las organizaciones. Sus utilidad es múltiple: puede proporcionar una visión externa a la organización sobre si misma y sus actividades, permitir determinadas tareas importante que la organización nunca encuentra momento de acometer, poner fijar creencias e intuiciones que flotan en las organizaciones, desarrollar determinadas actividades que requieren conocimientos muy especialidados y muchas veces validan con el aval de un tercero de reconocido prestigio proyectos y decisiones de la propia organización.
Resultan especialmente útiles cuando una organización acomete una nueva actividad en la que su nivel de expertizaje es bajo y carece de personal adecuado. Esto es típico de lo que ha sido el desarrollo técnológico de las organizaciones colegiales.
Sin embargo, en estos casos hay que tener especial cuidado: hay que evitar que las consultoras técnológicas, que normalmente tienen acuerdos de colaboración comercial con terceros, se limiten a colocarte el producto que les interesa con independencia de como se adapta y para que le sirve a la organización.
Otro aspecto fundamental a manejar es el nivel de integración y control de la consultora en los proyectos, estableciendo cauces de control externos a la propia consultora apoyados en técnicos internos a la organización que garanticen que el desarrollo de los proyectos se mantiene alineados con los intereses de la organización.
Es fácil caer en la fascinación por los telecos, pero debemos recordar que los telecos son solo seres humanos, de hecho, muy humanos.
Finalmente, un truco: es mas fácil tener exito en proyectos que supongan avances incrementales que en los grandes proyectos de objetivos ambiciosos. Es mejor empezar por cosas fáciles con objetivos asequibles y luego ir mejorando.
A veces lo perfecto es enemigo de lo bueno....
Por cierto, a cuenta de todo esto, alguien se acuerda de RECOL?
